Chan-wook Park , director surcoreano llega al cine americano gracias a Wentwhorth Miller III (protagonista de Prision Break) quien escribe "Stoker" y su preculea "Uncle Charly" en el 2010 bajo el seudónimo de Ted Foulke, y es traída al cine en el 2013, revelándose como una obra maestra del terror psicológico, que si bien no será del gusto de público en general, se convertirá en una película de culto comparable a los films de Alfred Hitchcock, de quien Miller dice estar influenciado para dar punto de partida a su guión.
Stoker hace referencia al apellido de la familia, India Stoker (Mia Wasikowska) cumple 18 años y comienza una transformación gracias a ciertos eventos inesperados como: la muerte de su padre Richard Stoker (Dermont Mulroney), el regreso de su tío Charly Sotker(Mathew Goode) -totalmente desconocido para ella-, y los desequilibrios emocionales de su madre Evelyn Stoker (Nicole Kidman).
Lo maravilloso del film es la forma como se cuenta la historia, el director se pasea con la cámara entre desenfoques y acercamientos inesperados que crean tensión, ademas de una inusual calma que causa todo ese suspenso, manteniendo la atencion hasta el final, con una interrogante que parece desvelarse a ratos pero que se oculta nuevamente: "¿Qué es lo que va a ocurrir?". Chan-wook Park , desconocidos para muchos de nosotros tiene en Corea varios éxitos, como Soy un Cyborg, Seguridad máxima, Simpatia por la Vengaza (trilogia), entre muchos otros, con un estilo similar al cine negro americano de los 40, donde la importancia está en los actos delictivos y la violencia, pero con un alto grado de estilización y suspenso, y le suma una marcada influencia de Franz Kafka que le imprime surealismo y absurdo a sus escenas. En Stoker se añade un color estilizado y un sonido muy cuidado, que nos hechiza con símbolos y metáforas transformándola en un poema a la violencia, a la belleza y a la sensualidad. Una sensualidad dosificada que crea estados de perversión angustiante necesario para un clima de aversión y a la vez seductor que no evita querer mirar.
Mia Wasikowska, después de no acertar en su papel de Alicia en el país de las Maravillas, se ve especialmente adecuada en el personaje de India, inexpresiva y distante, en un estilo neogótico de pérdida de inocencia, convence y nos causa curiosidad saber cuales serán sus decisiones porque su naturaleza ya no puede ser contenida por la presencia de su padre y ahora que su tio Charly despierta en ella mas que admiración, gracias a la mirada intensa que Mathew Goode ha trabajado para este personaje, produciendo tensión entre ambos, y mostrándose arrogante y victorioso hasta el final. Mientras Nicole regresa después de un tiempo en un papel que la reivindica como una gran actriz, con diálogos contundentes que demuestra lo importante que es ser madre sin desearlo, casi fantasmal por las pocas escenas en las que aparece, menos angustiada que en Los Otros, pero con su voz como arma, se presenta elegante y sensual. Este pequeño y suficiente reparto convence solo con miradas cómplices y expresiones silenciosas, y aunque en algunos momentos son muy literales no aburren con la retórica sino que dan una comprensión a los hechos.
Mia Wasikowska, después de no acertar en su papel de Alicia en el país de las Maravillas, se ve especialmente adecuada en el personaje de India, inexpresiva y distante, en un estilo neogótico de pérdida de inocencia, convence y nos causa curiosidad saber cuales serán sus decisiones porque su naturaleza ya no puede ser contenida por la presencia de su padre y ahora que su tio Charly despierta en ella mas que admiración, gracias a la mirada intensa que Mathew Goode ha trabajado para este personaje, produciendo tensión entre ambos, y mostrándose arrogante y victorioso hasta el final. Mientras Nicole regresa después de un tiempo en un papel que la reivindica como una gran actriz, con diálogos contundentes que demuestra lo importante que es ser madre sin desearlo, casi fantasmal por las pocas escenas en las que aparece, menos angustiada que en Los Otros, pero con su voz como arma, se presenta elegante y sensual. Este pequeño y suficiente reparto convence solo con miradas cómplices y expresiones silenciosas, y aunque en algunos momentos son muy literales no aburren con la retórica sino que dan una comprensión a los hechos.
La música a cargo de Clint Manseel (Requiem para un sueño. El cisne Negro, entre otras) no pierde presencia y ayuda en la tensión constante acompañando cada escenas con sonidos sombríos y enfáticos, quien mezcla lo clásico: Dueto de Phillip Glass y Stride la Vampa de la Opera Il Trovattore de G. Verdi, lo popular: Nancy Sinatra y Lee Hazlewood con "Summer wine" , lo electrónico, y lo contemporáneo con la participación de Emily Wells en el tema Become the colours que contrasta con el resto de la musicalización por ser un hip hop que añade ese sentido atemporal y vigente al film.
En la fotografía el director Chung Hoon Chung, quien ha acompañado a Chan en su últimos filmes, hace de esta una atmósfera de disfrute del color, y con escenografía sencilla y reducida a una casa y una planta de la casa nos dice que mas que un hogar es una cárcel, de la que India particularmente se quiere liberar.
La protagonista es India, su particular sensibilidad y la necesidad de encajar, ahora mas que su padre ha muerto y necesita encontrar su lugar, y es así como Chan nos muestra con secuencias, transiciones, enfoques, desenfoques y encuadres, la particular mente de India, casi todo contado desde ella incluida narración en off donde afirma: "Mis oídos oyen lo que otros no pueden oír. Las pequeñas y lejanas cosas que la gente normalmente no ven son visibles para mi." es esto lo que el director se encarga de reforzar con una cámara y un sonido virtuosos y nos permite percibir lo que ella percibe, maximizando el sonido del aceite caliente, el cascaron de un huevo que se resquebraja, el color y la luz que penetra nuestros ojos, enfocando un personaje y desenfocando el resto para darle la importancia que ella le da, haciendo que nuestros sentidos se abran como los de India, sumergiéndonos en el placer por la violencia y la perversión sexual.

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