El CNAC apoya cualquier proyecto para cine, es el primer comentario que viene a mi mente al terminar de ver la película "La Ley, el orden ...y el desorden".
Una película con poco contenido, que se queda en pretensiones,... pretende ser comedia, pretende ser romántica, y pretende ser política,pero nada de esto sucede en los minutos que transcurre la cinta.
Con elementos de humor basados solo en los anti-valores no logra sacar una risa que no sea forzada por la "chabacaneria"la violencia injustificada, y los diálogos mal logrados con personajes estereotipados.
Dice el director que quiere mostrar:
"las primeras impresiones que tienen los extranjeros cuando visitan un país" en este caso Venezuela, mostrando corrupción, ignorancia, delincuencia,personajes que no se desarrollan en la trama y resoluciones incoherentes, una historia que no va a ninguna parte y que muestra un apoyo a la política disfrazado, nunca directo.
Problemas de edición, y una musicalizacion que no acompaña ninguno de los momentos expuestos, solo molesta, porque no se llega a escuchar con claridad el tema o sencillamente no se relaciona con la escena
Actuaciones precarias, Vanesa en un intento de lectura dramatizada no imprime nada a su personaje, una expresión corporal muy pobre y nada de gestualidad, al igual que la de Luis Fuica sobreactuada,y a esto le sumamos el acento español mal logrado de mucho de los actores, o un doblaje que se percibe con descaro en algunos momentos.
En referencia al cine venezolano el director Pablo de la Barra dice:
- "Creciendo, nos hemos desligado del barrio y de la violencia para las historias. El cine venezolano está evolucionando, no solo en temas, sino en calidad, porque estamos demostrando y ocupándonos de la realidad del país. También hay más recepción del público. Muy pronto el cine venezolano llegará a la mayoría de edad."
Pero en su película solo vemos, violencia, barrios caraqueños, lenguaje vulgar y despectivo, personajes gay trasvestidos llevados a menos, sexo, prostitución... todos aquellos elementos que estancaron el cine Venezolano años atras.
En fin una película nada edificante y mucho menos interesante lo peor del Cine de Ficheras de los 70 y 80

Cuando nos encontramos con ejercicios audiovisuales como este nos deja la reflexión de lo que ocurre realmente en la selección de guiones o darle el apoyo promocional a cintas como la que estas analizando, lamentablemente los lugares comunes estereotipos que esta película nos muestra son aquellos por los cuales el cine venezolano en una época no lograba arrancar vuelo, groserías, escenas de sexo, discriminación o usar personajes gay, travistis para un chiste fácil, violencia, apología al malandraje del cual mucha gente se queja y que trabaja en la producción (nos imaginamos que el pago fue más atractivo que sus propios ideales) el discurso político muy debil entre otras más nos decepciona, tal cual como lo describes el típico cine ochentoso TIPO B y que estar sentado en la sala de cine durante el rato no fue más que pasar pena ajena ante tanta chabacanería visual. Lamentamos que en esta oportunidad tengamos que decir que no fue un acierto en la pantalla grande por parte de los productores y de su director.
ResponderEliminarDesgraciadamente seguimos pagando ciertas novatadas ya que en momento damos luces hacia un mejor cine, pero esto trae como consecuencia la creación de muchas películas que desmejora la calidad de lo ya logrado, es decir, cuando el cine solo se enfoca en la parte comercial nos encontramos con un producto de mal gusto que solo muestra la idea de una burla hacia el espectador. de verdad fue fatal, eso sin mencionar la crítica despectiva sobre la homosexualidad y los criterios geográficos incoherentes e injustificados. de verdad, considero que lo bueno se hace esperar y que el cine venezolano ha dado grandes momentos dignos de recordar y de tener en casa, pero de la prisa solo queda... la ley
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